Hoy en día, el papel del diseño de interiores ha evolucionado más allá de amueblar y dar estilo a un proyecto hotelero.
Ahora se considera un elemento esencial que puede influir en el rendimiento de un hotel de múltiples maneras.
Desde la creación de una identidad de marca única hasta el impulso de los ingresos y el aumento de las tasas de ocupación, el uso creativo del interiorismo en los hoteles se ha convertido en algo indispensable para arquitectos y diseñadores y fundamentalmente para los propietarios. Veamos algunas de las formas en que su diseño influye en los proyectos hoteleros y lo que hay que tener en cuenta si se está planificando uno.
El concepto como hilo conductor del diseño interior hotelero
El “Concepto” es el punto de partida de un proyecto y proporciona la base para definir todos los demás aspectos del diseño de interiores. El concepto debe ser claro, coherente y estar bien desarrollado para que pueda interpretarse durante su ejecución.
La idea o visión que subyace a un concepto puede provenir de muchas fuentes: una determinada ubicación (San Isidro, Ica o Arequipa), un periodo histórico (como el barroco), un estilo arquitectónico (como el art déco), un tipo de objeto o producto concreto (como los muebles de época o también tejidos precolombinos), incluso una idea que no tiene relación con ningún lugar o momento concreto pero a la que te sientes muy unido (como «el trocito de paraíso en la tierra»).
Crear una identidad de marca única
Una de las principales ventajas del interiorismo en los proyectos hoteleros es su capacidad para crear una identidad de marca única. No se trata de descubrir algo totalmente nuevo, ya que los hoteles famosos llevan décadas haciéndolo. Sin embargo, es una práctica que ha ido cobrando fuerza en los últimos años como forma de mejorar la experiencia general del cliente y así crear una mayor rentabilidad.
El diseño de interiores en los hoteles, por tanto, debe ser capaz de representar la marca de forma única (todos sabemos que no es lo mismo un Waldorf Astoria que un Hilton, aunque pertenezcan a la misma cadena). Esto se consigue siguiendo los lineamientos de diseño de la marca, seleccionando combinaciones de colores, muebles, revestimientos de paredes, accesorios de iluminación y otros elementos decorativos que sean coherentes con la identidad visual de la marca.
En los proyectos más ambiciosos los elementos visuales pueden mejorarse aún más con murales, revestimientos de paredes hechos a medida, muebles pintados a mano y otros elementos diseñados para llamar la atención y crear un entorno coherente con el mensaje de la marca.
Cuidando el presupuesto
El presupuesto es una parte fundamental de cualquier proyecto hotelero, desde la concepción hasta el diseño y la construcción. Al principio del proyecto debe fijarse como objetivo un presupuesto realista. Esto es ideal porque permite asignar fondos en diferentes fases del desarrollo, lo que ayuda a mantener los costes bajo control. El equipo de diseño trabajará con el propietario para elaborar un presupuesto exacto basado en su concepto y en las especificaciones que se le proporcione; también pueden sugerir adiciones o cambios que podrían afectar a los costes durante las fases de planificación (la famosa “ingeniería de valor”).
La mejor manera de empezar a planificar un proyecto hotelero es desglosar todos los aspectos en piezas más pequeñas para que todo el mundo entienda lo que se necesita y a qué debe destinarse el dinero. Por ejemplo: Establecer objetivos para aspectos como el tamaño de las habitaciones (metros cuadrados), el número de habitaciones por opción de distribución de la planta (es decir, ocupación individual frente a doble) el número total de habitaciones deseadas para cada tipo (es decir, habitación estándar frente a suite junior), etc.
Otra manera de mantener los costes bajos, es considerar la posibilidad de utilizar un sistema modular que pueda reconfigurarse fácilmente para adaptarse a las necesidades de diversas habitaciones. En el caso de que se trate de una remodelación, también puede optar por reutilizar el mobiliario y los equipos existentes para ahorrar costes: como mesas, sillas y banquetas. Y, por supuesto, puede buscar otras formas de reducir costes sin sacrificar la calidad y la funcionalidad. Por ejemplo, puede elegir aparatos de iluminación y electrodomésticos de bajo consumo que le permitan ahorrar en gastos de electricidad (aunque esto se disfrutará durante la operación).
El diseño interior hotelero sirve para mejorar la reputación del hotel y aumentar las tasas de ocupación
Otra ventaja significativa del interiorismo en los proyectos hoteleros es su capacidad para mejorar la reputación de un hotel y aumentar las tasas de ocupación.
Un interior de hotel diseñado para ofrecer un servicio excepcional y fomentar una experiencia positiva contribuirá en gran medida a mejorar la reputación de la marca. Una forma de hacerlo es incluir elementos de diseño específicos de la marca y sus valores fundamentales. Esto puede incluir el diseño del vestíbulo, el entorno de las habitaciones, el restaurante y otros espacios públicos con elementos que representen la marca y que incluyan su nombre y logotipo. Este tema ya lo he profundizado cuando hablé de los hoteles “Lifestyle”.
Conclusión
Como vimos, el interiorismo hotelero es algo más que amueblar y decorar un espacio.
Es un proceso estratégico que incluye la planificación, el diseño y la gestión del proyecto. Por tanto, el diseño de interiores desempeña un papel fundamental en estos proyectos, ya que afecta a todas las interacciones de los huéspedes e impacta en todas las áreas del espacio del hotel. Es una parte crucial del presupuesto, pero también ayuda a que su hotel sea memorable para los huéspedes y los clientes potenciales que buscan un lugar para alojarse o almorzar.
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